miércoles, marzo 30, 2005

Creo que ya sé lo que falla de Madrid. Ayer estuve viendo por enésima vez Párpados, de Iván Zulueta. El Madrid que tengo en mi imaginación es el de esa historia de treinta minutos. A veces esa ciudad se vuelve real. Ciertos paseos, ciertas caras, las tardes en la filmoteca... Luego el sueño se desvanece. Aparecen el conservatorio y la figura de los atochianos, un exceso de endogamia y una falta de imaginación que trastocan por completo el ideal de ciudad total. Encontré el problema. Ahora puedo empezar a solucionarlo.

2 Comments:

At 10:51 p. m., Blogger Manolo said...

Pan, siento no haber podido comentarte nada en tu blog, pero ahora no puedo acceder.

Besos.

Manolo.

 
At 9:50 p. m., Blogger Manolo said...

Ja, ja, ja. Ya sé que no es obligación, pero tenía ganas y esto no funcionaba.

32 segundos, como las sonatas de Beethoven...

Los atochianos son peligrosos, jajaja. Recuerdan a la invasión de los ultracuerpos (qué malo soy con mis compañeros, si en el fondo les quiero mucho).

Muchos besos.

Manolo.

 

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