martes, septiembre 18, 2007



A las nueve de la mañana me despertó una gran tormenta. Miré hacia la ventana y me deslumbró su tremenda luminosidad amarilla. La lluvia sonaba como un tren de mercancías.

Primer día de trabajo.

El cielo se reflejaba en el suelo mientras ambos medían su distancia.
El fresco olor a ozono emanaba de los abrigos de la gente.

1 Comments:

At 11:21 p. m., Blogger Pan said...

A esa hora te abracé en la distancia.

 

Publicar un comentario

<< Home